el leer está en peligro
El leer está en peligro. Se pierde al hábito de leer y puede llegar a provocar serios problemas el día en que las generaciones de los audiovisuales dominen el mundo.
Graves son los conflictos provocados por aquellos eruditos que, en su tiempo, poseían los más destacados escritos y como señal de su sabiduría intentaron apoderarse del mundo, qué erróneos propósitos.
No podríamos decir que el hábito de leer, el tener acceso a las artes, entre las que se encuentra la literatura, sean fomentadores del buen juicio, pero sí el tener por guía, en estas actividades, un verdadero sabio, aquel buscador de conocimiento, justo y generoso, capacitado para la educación de las jóvenes generaciones.
Miedo da pensar en ser víctima del mundo de la imagen. Si ya las letras eran fáciles de tergiversar, el desarrollo de las tecnologías hace de la manipulación de las imágenes un juego de niños, además de fomentar un desprecio por las letras mucho más lentas y carentes de la emoción de no pensar. Perdida está, para las masas, la imaginación. Los dirigentes del mundo elaboran su más grandiosa obra. Tal vez tuviese razón el director de 1984, Orson WElls, el Gran Hermano te vigila.
¡Qué Dios nos coja confesados!
¡Vaya! Otra oración en saco roto.